La tapa dura es un tipo de encuadernación que se lleva a cabo sobre una tapa de cartón para producir una cubierta rígida y resistente.

Ese cartón tiene un grosor de entre 2 y 4 milímetros, y se cubre con papel o tela la cara externa del libro, forrando la cubierta, y la cara interna, donde se colocan las guardas. La encuadernación en tapa dura es una gran elección si se pretende dotar al libro de mayor durabilidad, solidez y resistencia. Además, un libro en tapa dura siempre ofrece una imagen de mayor valor ante el comprador, lo que posibilita venderlo a un precio más elevado. La tapa dura también permite realizar ediciones de lujo, forrada en piel o telas de gran calidad, que se pueden decorar con grabados o dorados.

Las principales ventajas de la tapa dura son:

  • Mejor aspecto. Indudablemente, un libro impreso en tapa dura posee un acabado de mayor presencia que una encuadernación rústica. El diseño de la portada tiene un mayor realce, el libro es más agradable al tacto y a la vista y el resultado final presenta un mayor empaque y elegancia.
  • Durabilidad. La segunda gran ventaja es que los libros de tapa dura resisten mucho mejor el paso del tiempo o las lecturas continuadas.
  • Buenas relación calidad / precio. El coste de la encuadernación en tapa dura se ha reducido notablemente en los últimos años gracias a los avances tecnológicos en equipos de impresión.
  • Más visibilidad. Una edición en tapa dura ocupa más espacio y tiene mayor prestancia, por lo que el libro destaca frente a otros.